Dermatitis atópica en primavera: por qué los brotes pueden ser más frecuentes y cómo cuidar la piel

Dermatitis atópica en primavera: por qué los brotes pueden ser más frecuentes y cómo cuidar la piel

Con la llegada de la primavera, algunas personas con dermatitis atópica notan que los brotes aparecen con mayor frecuencia o que la piel se vuelve más sensible. Factores como el polen, los cambios de temperatura, la exposición solar y la sudoración pueden contribuir a estas molestias. Comprender por qué ocurre ayuda a cuidar mejor la piel durante esta temporada.

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica, también conocida como eccema atópico, es una condición de la piel que se caracteriza por sequedad, picazón intensa y brotes recurrentes de enrojecimiento e irritación. Un brote es un período en el que los síntomas se intensifican y pueden aparecer más picazón, enrojecimiento o molestias en la piel. Su aparición está relacionada con distintos factores, entre ellos la genética, alteraciones en la barrera cutánea y una respuesta más sensible del sistema inmunológico frente a ciertos estímulos ambientales.

En las personas con dermatitis atópica, la capa más externa de la piel no funciona tan eficientemente como debería. Esta barrera ayuda a mantener la hidratación y a proteger frente a agentes externos. Cuando está debilitada, la piel pierde agua con mayor facilidad y le resulta más difícil defenderse de estímulos externos, lo que puede favorecer molestias y brotes.

¿Por qué la piel atópica es más vulnerable?

Una de las razones está relacionada con una proteína llamada filagrina, que cumple un papel fundamental en la formación y el buen funcionamiento de la barrera cutánea. En muchas personas con dermatitis atópica, esta proteína se produce en menor cantidad o funciona de manera menos eficiente debido a factores genéticos, lo que debilita la protección natural de la piel.

Como consecuencia, la piel pierde hidratación con mayor facilidad y se vuelve más susceptible a factores externos. Esto ayuda a explicar por qué estímulos como el polen, el sudor o los cambios de temperatura, tan comunes durante la primavera, pueden favorecer la aparición de irritación y brotes en personas con dermatitis atópica.

¿Por qué los brotes pueden ser más frecuentes en primavera?

Durante la primavera coinciden distintos factores ambientales que pueden favorecer la irritación de la piel y la aparición de brotes en personas con dermatitis atópica:

•     Más polen en el aire: además de afectar las vías respiratorias, el polen puede depositarse sobre la piel y actuar como un factor irritante en personas más sensibles.

•     Mayor exposición al sol: después del invierno, el aumento de la exposición solar puede generar molestias o irritación en algunas personas con dermatitis atópica.

•     Cambios de temperatura: las variaciones bruscas entre ambientes calefaccionados y el exterior pueden contribuir a la aparición de síntomas y favorecer la resequedad de la piel.

•     Más actividad al aire libre y sudoración: pasar más tiempo en exteriores aumenta el contacto con factores ambientales como el polen, mientras que el sudor puede provocar picazón o irritación en algunas personas.

Por estas razones, durante la primavera es frecuente que algunas personas con dermatitis atópica experimenten un aumento de las molestias o una mayor frecuencia de brotes, especialmente si la barrera cutánea no se encuentra adecuadamente protegida e hidratada.

Cómo cuidar la piel en esta temporada

Dado que la piel atópica tiene una barrera cutánea más vulnerable, el objetivo principal durante la primavera es ayudar a mantenerla hidratada y protegida frente a los factores ambientales que pueden favorecer la irritación y los brotes. Algunas recomendaciones simples son:

•     Aplicar una crema hidratante (emoliente) todos los días, idealmente justo después de la ducha, con la piel aún húmeda, para ayudar a retener el agua.

•     Ducharse con agua tibia, no caliente, y por poco tiempo, ya que el agua muy caliente puede aumentar la resequedad de la piel.

•     Ducharse al llegar a casa después de pasar tiempo al aire libre en días con alta presencia de polen, para remover los alérgenos que puedan haber quedado sobre la piel.

•     Evitar, en la medida de lo posible, los cambios bruscos de temperatura y proteger la piel de la exposición directa a corrientes de aire frío o caliente.

•     Elegir ropa de telas suaves y transpirables, evitando materiales ásperos que puedan generar roce e irritación.

•     Utilizar productos de higiene suaves, sin fragancias y formulados para piel sensible.

Cuándo el cuidado básico no es suficiente

Aunque los cuidados diarios son fundamentales para proteger la barrera cutánea y ayudar a prevenir brotes, en algunas ocasiones pueden no ser suficientes para controlar los síntomas. Si la picazón es intensa, interfiere con el sueño, o el enrojecimiento y la irritación no mejoran con las medidas de cuidado habituales, es recomendable consultar a un dermatólogo.

Dependiendo de la intensidad del brote, el especialista puede indicar tratamientos adicionales para controlar la inflamación y aliviar los síntomas. Entre ellos se encuentran algunos medicamentos tópicos, como los corticoides de baja potencia, que deben utilizarse únicamente bajo indicación y supervisión médica. La elección del tratamiento, su potencia y duración deben adaptarse a las necesidades de cada persona, por lo que la automedicación no es recomendable.

Este contenido tiene un fin educativo e informativo, elaborado con base en literatura científica y clínica disponible públicamente. No constituye una indicación médica, no reemplaza la consulta con un profesional de la salud y no debe interpretarse como tratamiento para ninguna condición.

Fuentes

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